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Decálogo
- El Instituto Política y Democracia no está buscando seguidores.
- Las relaciones transferenciales y de identificación con nuestras ideas, que se establezcan, serán única y exclusivamente para la producción de un saber, y para el consecuente desarrollo de acciones volcadas al objetivo central del Instituto: el fortalecimiento de la sociedad civil y su inserción efectiva en el momento operativo de las democracias en América Latina.
- Aunque las instituciones democráticas formen la base material necesaria al funcionamiento de un régimen democrático, el sujeto es el principal agente operador de la ciudadanía. Es sobre él que pretendemos actuar con acciones y conocimientos.
- Todo saber aquí producido tiene su compromiso con el sentido libertario del ser humano y, por lo tanto, con la formación de su autonomía como ciudadano.
- Las ideologías que alimentan las diversas corrientes políticas, estructurando los sistemas partidarios de América Latina serán, prioritáriamente, objetos de investigación, en el sentido de comprender los conflictos estructuradores de la sociedad.
- A pesar de la inevitable visión ideológica de nuestros miembros, como la ideología es un fenómeno ontológico, no estaremos alineados a partidos políticos, ya que nuestra unidad de trabajo es el sujeto y su ciudadanía.
- El marxismo y sus diversas corrientes derivadas a lo largo de los siglos XIX y XX podrán ser utilizados, siempre que sea adecuado, como una herramienta teórica para comprender los conflictos sociales y sus causas. Entre tanto, las soluciones propuestas serán siempre delimitadas por la legalidad de las democracias liberales.
- Aceptaremos el patrocinio de cualquier organismo que esté alineado con la visión de la democracia como un valor universal. Esto, entre tanto, no deberá tornarnos dependientes de los organismos patrocinadores, ni desviarnos de los objetivos que fundan el Instituto.
- El Instituto construirá su identidad a través de compartir experiencias y saberes entre los diversos países de América Latina. Conquistas y dificultades, encontradas en cada país, en el sentido de la consolidación estructural de la democracia, serán compartidas a través de la Internet y disponibles en nuestro sitio.
- La dimensión del Instituto com una organización comprometida con la ciudadanía y la transformación social en América Latina, está operativamente limitada a las especificidades históricas y culturales de cada país. De esta forma, cada coordinación, en cada país, tendrá su libertad de acción, respetando nuestros valores y este decálogo.
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