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Sociedad y política.
En las sociedades modernas, sobre las diferencias ideológicas y los diversos credos, está un conflicto estructural que se sobrepone a todo lo que, en nuestro cotidiano, parece ser una "normalidad silenciosa" que gobierna nuestras vidas.
Se trata del conflicto entre el Estado, este materializado por la clase política y por todos los que hacen funcionar los aparatos de Estado, y la Sociedad Civil, que somos todos nosotros.
Ese conflicto es insoluble, pero generador de una tensión que hace con que la sociedad busque expresión y cuando en ambiente favorable, force el avance de la consolidación de la democracia.
En una democracia, cada una de esas instancias ejerce sus funciones que se complementan y hacen operar la sociedad. La economía, la política y los aparatos de Estado, todo es el resultado de un poder generado por la sociedad civil, aunque como sujetos, estemos absolutamente lejanos de la consciência de tal poder.
Somos alienados de nuestra propia fuerza, ya que esta es fragmentada.
Mientras las funciones del Estado están claramente definidas, - pues son frutos de un contrato de todos - con su aparato organizado gobernando nuestras vidas, en la sociedad civil no se encuentra una identidad clara, una acción política definida, ya que esta tiene una composición heterogénea.
Una instancia, porque detentora de poder domina, la otra es dominada
Democracia en América Latina y el Caribe
El Brasil, junto con gran parte de los países que componen América Latina, pasó casi todo el siglo pasado luchando entre períodos de regímenes autoritarios, marcados por fuerte militarismo; y regímenes populistas, estos casi siempre alejados del interés del elector, marcados por un discurso antidemocrático y manipulador del electorado más pobre.
Apenas en la última década del siglo embarcamos con varios obstáculos superados, en el ambiente democrático estructuralmente consolidado.
En todos los cambios de regímenes autoritarios para los democráticos, estos siempre fueron operados por el alto, o sea, por una élite política y económica que decidía cuando era la hora de apretar y "gradualmente" liberar el régimen.
Eso, a pesar de evitar sobresaltos en la redemocratización, más notadamente la del fin del periodo del Golpe Militar de 1964 (en el caso de Brasil), causó un impacto devastador en la sociedad civil y en la consecuente formación de su ciudadanía.
En Brasil, tal como en diversos países de AL, no hay una práctica política relevante, por parte de la sociedad civil, que demuestre su efectiva participación en el momento operativo de una democracia.
Una democracia construída "por alto", a través de los acuerdos de la clase política y del poder económico, nos lleva a creer en la onipotencia de estos en guiar los destinos de nestras naciones.
Ciudadanía hoy
Así, mismo después de quince años de pleno régimen democrático (en caso de Brasil), nuestra sociedad civil sufre de uma pasividade amorfa, que turba nuestro espíritu y da la sensación de que no estamos evolucionando. La clase política agradece, pues cuanto más infantil seamos, cuanto más nos alienemos de las cuestiones centrales de la democracia, más ellos se tornan esenciales y poderosos, pues a ellos todo delegamos.
Un único acto de activismo político ejercido por la sociedad civil, es cuando en los eventos electorales somos (obligados, en el caso de Brasil) convocados a reproducir el poder político, eligiendo, por más un período, a la clase política que gobernará nuestros destinos.
Eso es insuficiente para un segmento tan importante en una democracia, como es la sociedad civil. Lo más grave, es que esa pasividad posibilita postergar la solución de problemas estruturales en nuestro continente. La evidencia de eso son los miles de excluídos sociales, alimentando una guerra civil representada por la violencia urbana de cada día
Formación de la ciudadanía
El concepto de ciudadanía se confunde con la democracia en sí. No es posible tener una democracia operando de forma efectiva, y no apenas judicialmente normal, sin un contínuo ejercício de ciudadanía. Este tiene como función controlar a la clase política a través de campañas y presiones legítimas, e interferir en la pauta política, económica y social de su país.
Los partidos políticos, las elecciones y la prensa libre son condiciones necesarias para operar una sociedad democrática, pero no suficientes.
A la sociedad civil le toca un papel mucho más relevante que lo que se delega hoy a la clase política, ya que formamos la gran masa de la mayoría, sujeto y objeto de todo lo que se llama Estado Nación.
Si un ambiente de libertad para que los gobernados elijan a sus gobernantes es el fundamento central de una democracia, lo que finaliza con la formación y reproducción de la clase política, la contrapartida de la sociedad civil es el ejercicio de la ciudadanía. .
Tecnología y el futuro de la democracia
Todo eso, sabemos, parece un desafío que vá más allá de las condiciones de vida de un ciudadano común, que trabaja varias horas al día, muchas veces mal remunerado, y llega a casa después de una larga jornada, en la cual se sente oprimido, aplastado por un cotidiano feroz.
Sin fuerzas ni cabeza para nada más, intenta relajar delante de la televisión o con el convivio ameno de la familia, para al otro día empezar todo otra vez.
La Internet, fenómeno tecnológico que viene transformando la sociedad con una velocidad nunca vista en la historia, se presenta como importante herramienta de acción política. Como ella está revolucionando la producción, los mercados y la comunicação, será el principal mecanismo de presión y control de la sociedad civil sobre o Estado, principalmente en el periodo del ejercicio del mandato
Habrá una facilidad enorme para que el ciudadano participe como actor político de los procesos de decisión que regulan la sociedad. Apenas rellenando un formulario y haciendo un click, este podrá involucrarse en campañas políticas y grupos de presión.
La tecnología, como ya ha hecho antes en otros momentos de la historia, destruirá las viejas redes de dominación arcaicas, que insisten en reproducirse a cada legislatura, a cada mandato.
La poderosa comunicación capilar de la Internet, a través del e-mail, su bajo costo facilitando el accesso cada vez mayor por parte de los ciudadanos, organizados en una acción convergente para la transformación social, radicalmente cambiará todo lo que se tiene hoy en términos de representación política, gestión pública y poder..
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Somos ciudadanos y ciudadanas de profesiones y perfiles distintos. Estamos en las diversas ciudades de América Latina, y a pesar de no nos conocernos, compartimos las mismas inquietudes y dividimos el sueño y la esperanza de que, a través de una acción política conjunta y organizada, podremos cambiar la face de nuestra sociedad.
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